Rogelio Funes Mori, quien durante ocho años y medio defendió la camiseta de los Rayados de Monterrey, regresó el pasado sábado a la que fue su casa en un duelo correspondiente a la Jornada 6 del Clausura 2026 en el que el León cayó ante los locales por la mínima y aunque no pudo ver actividad de inicio, el sudamericano recibió mucho del apoyo de la afición rayada que aún lo recuerda con cariño.
Robó los reflectores desde el inicio
Desde antes del silbatazo inicial, la presencia de Funes Mori eclipsó la de cualquier otro jugador en el terreno de juego. Al término del calentamiento y, de forma más efusiva, al concluir el encuentro, el atacante argentino naturalizado mexicano fue rodeado por seguidores albiazules.
Entre abrazos de sus antiguos compañeros de equipo y una lluvia de peticiones, Rogelio se tomó el tiempo para repartir autógrafos y posar para fotografías, confirmando que su estatus en suelo regio sigue intacto.
El contraste: Un presente difícil en el Bajío
Este cálido recibimiento por parte de la afición regiomontana contrasta drásticamente con la realidad deportiva que atraviesa el delantero en el Club León. En lo que va de la presente campaña, Funes Mori ha registrado números discretos:
Partidos disputados: 6 encuentros acumulados.
Titularidades: Sólo 2 juegos desde el inicio.
Goles: Únicamente 1 anotación en el torneo actual.
Una huella imborrable en la historia regia
Pese a su baja productividad reciente, el respeto de la grada en Monterrey se fundamenta en su legado inalcanzable hasta ahora. Con 160 goles oficiales anotados en 328 partidos, Funes Mori se marchó del club como el máximo anotador histórico de la institución, superando los 121 tantos de Humberto “Chupete” Suazo. Su palmarés en la Sultana incluye un título de Liga MX, dos Copas MX y dos trofeos de la Concacaf Champions League, logros que la afición no dudó en reconocerle en su vuelta al “Gigante de Acero”.
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