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José Luis llegó al estadio Libertad Financiera, portando el jersey que usó Club León en la temporada 97-98. Foto: Ituriel Pérez

La pasión por el Club León no conoce fronteras ni distancias. 

Así lo demostró José Luis Campos, quien, acompañado por sus pequeños hijos Emilio y Luis, se hizo presente en suelo potosino para apoyar al conjunto esmeralda en su reciente compromiso frente al Atlético de San Luis.

Para José Luis, este encuentro no fue solo un partido más, sino una oportunidad para reafirmar la identidad de su familia. Ataviado con una pieza de colección —la emblemática playera de 1997, utilizada en aquella histórica final contra Cruz Azul—, el orgulloso padre compartió la importancia de mantener vivos los colores a pesar de residir fuera de Guanajuato.

Desde siempre le vamos al León. Vivimos aquí en San Luis y no nos podíamos perder el juego de la Fiera por acá”, comentó emocionado mientras ingresaba al coloso de la colonia Valle Dorado.

Herencia Esmeralda

La misión de José Luis ha sido clara: heredar el sentimiento por el equipo a las nuevas generaciones. Emilio y Luis, luciendo sus respectivos uniformes, son el vivo ejemplo de que el ADN verdiblanco se transmite de padres a hijos.

Claro, tratamos de transmitirles esta pasión de irle al León y ahora ellos me acompañan al estadio, como pueden ver con sus playeras”, señaló Campos, destacando que el amor por el club se forja en los momentos más significativos.

Un recuerdo imborrable

Además de la final del 97, José Luis recordó con nostalgia los años difíciles que forjaron el carácter de la afición. 

“Recuerdo mucho también la etapa del ascenso; yo creo que como aficionado al León nunca se nos va a olvidar”.

A pesar de ser visitantes en territorio potosino, la familia Campos dejó claro que, donde juegue la Fiera, siempre habrá un corazón rugiendo con fuerza.

Christian García presume amor por la Fiera en el Lastras

Para Christian García, la visita del Club León al Estadio Alfonso Lastras no fue solo un partido más, sino una oportunidad para reafirmar una herencia familiar que late con fuerza en suelo potosino.

Acompañado por Citlali, Abril y Marco Antonio —quienes destacaron entre la multitud luciendo una elegante indumentaria negra con el escudo de la Fiera en plateado—, Christian compartió cómo su amor por el equipo nació en la infancia.

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Desde que era niño le voy al León por mi papá. Recuerdo mucho haber visto aquella final del 97, la de la patada de Comizzo, y claro, después el ascenso del 2012; momentos inolvidables para mí”, relató con emoción García, subrayando que su presencia en las gradas es una cita obligada cada que el equipo visita San Luis.

Una pasión que corre por la sangre

Para Christian, el León es un vínculo directo con sus raíces. Con su padre viviendo actualmente en la ciudad zapatera, la entrevista se convirtió en un mensaje de cariño a la distancia.

“Le diré que busque esta nota; la verdad es que llevamos al León siempre en nuestra sangre”.

Al ser cuestionado sobre sus referentes en la cancha, no ocultó su nostalgia por una de las máximas figuras recientes de la institución. 

“Me gustaba mucho cómo jugaba el ‘Chapito’ Montes; soy de los que se quedó con ganas de verlo en otra faceta dentro del León”, confesó, recordando al eterno capitán esmeralda.

Así, entre anécdotas de finales históricas y el brillo de los nuevos uniformes, la afición leonesa demostró una vez más que, sin importar la distancia, el rugido de la Fiera siempre se hace sentir.

Leonés de nacimiento, adoptado por San Luis Potosí y ahora de regreso a la ciudad. Tuve la fortuna de cubrir la final por el ascenso en 2012, la sexta y séptima estrella logradas por Matosas, aunque...