Tras el triunfo de 2-0 frente a los Rojinegros del Atlas, Javier Gandolfi, estratega del Club León, se mostró satisfecho con la evolución de su plantel.
Más allá del resultado, el argentino subrayó la importancia de recuperar la mística del “Glorioso” y la madurez táctica para manejar los tiempos del encuentro, permitiéndoles colgar el cero en su portería tras una racha complicada.
Dominio táctico y control del juego
Gandolfi analizó el desarrollo del encuentro, reconociendo que, aunque hubo breves lapsos de presión por parte del rival, su equipo logró imponer condiciones en la mayor parte del trámite:
“En el partido, durante los primeros 45 minutos, en el lapso de 5 o 10 minutos, creo que el equipo rival llegó con bandas, centrando, sacando eso creo que después de eso manejamos ampliamente en todos los aspectos”.
Inteligencia para romper el bloque rival
La expulsión en el conjunto tapatío cambió el escenario, pero Gandolfi destacó que la clave no fue solo la superioridad numérica, sino la gestión emocional y estratégica del balón para evitar sorpresas en contragolpes:
“El primer tiempo, once contra once, obviamente se dio un partido, ya en el segundo tiempo tuvimos la paciencia y la inteligencia de manejar los tiempos de partido”.
El rival (Atlas) nos esperaba en ese bloque de nivel medio o medio bajo para aprovechar una transición y lastimarnos, pero creo que hay que felicitar hoy a los chicos ya que entendieron que la casa otra vez se tiene que respetar”.
El regreso del arco en cero y la identidad
Finalmente, el timonel esmeralda enfatizó los valores que, a su juicio, definen lo que significa jugar como local en León, celebrando el esfuerzo colectivo que permitió mantener la portería invicta.
La casa es humildad, la casa es sacrificio, es entrega, es pasión y hoy creo que a lo largo de todo el partido nos regalaron estos puntos importantes para que el equipo después de mucho tiempo regrese también al arco en cero”.
Con los tres puntos, la Fiera llegó a 16 y está a uno del octavo lugar, última posición para asegurar la liguilla.
