En una entrevista para La Jornada, la futbolista Ana Campa narró el “infierno” que vivió desde septiembre de 2023, cuando jugaba para el Club León y sufrió un accidente que casi le cuesta la vista.

Campa, de 25 años y nacida en California pero quien también tiene nacionalidad mexicana, confirmó lo revelado el lunes en un explosivo comunicado que posteó en sus redes sociales y dio detalles de lo que considera fue una mala atención por parte del Club León, que se ha defendido argumentando que sí la atendieron y que siguieron los protocolos de la Liga MX Femenil.

El accidente que cambió todo

Según narra, en septiembre de 2023, durante un entrenamiento en La Esmeralda, casa club del León en Lagos de Moreno, recibió un violento balonazo en el rostro.

Por el impacto, se le rompieron los lentes de contacto y eso le causó un desprendimiento de retina.

“(Los médicos del Club León) me pusieron hielo en los ojos, me dieron ibuprofeno para desinflamar y me mandaron a casa”, narró Ana, quien jugaba en el León junto a su hermano mayor, Marlyn Campa. “Mi hermana estaba muy preocupada, pues era muy grave el impacto; tenía los ojos muy hinchados”.

Sin atención especializada por parte del León, buscó un médico particular y hasta entonces le diagnosticaron con la retina rota.

“Ahí me dijeron que tenía la retina rota y debían hacerme una cirugía con láser de emergencia, pues podría desprenderse la retina y perdería el ojo. Yo pagué todo, el club no me hizo estudios. Después regresé a Estados Unidos, donde me realicé más análisis y recibí terapia”.

Ana tiene la nacionalidad estadounidense, por lo que pudo atenderse en ese país. Su especialista le señaló que desde el accidente debieron hacerle estudios a fondo, “Pero en el club no me hicieron nada de eso”.

“(Ahora) sólo pido la atención adecuada y correspondiente por parte de León, que tomen la responsabilidad, porque me atendieron mal; quiero que la mejor atención sea para todas”.

Debido al balonazo y a la mala atención que acusa, no sólo terminó su carrera como futbolista profesional, sino que le cuesta estar al 100 en el día a día, pues su ojo derecho tiene daño permanente.

“No puedo ver de la mitad hacia abajo, sólo veo como un punto negro. Además, mis receptores están dañados. Estudio una carrera en línea, pero por la lesión, se me dificulta leer. También debo lubricar de manera constante mis ojos”.

‘Sólo una vez me han acompañado al IMSS’

Tras acudir a la Comisión de Controversias de la Federación Mexicana de Futbol y a la Asociación Mexicana de Futbolistas Profesionales, en febrero de este año se acordó que el Club León le reembolsara lo que pagó por los estudios médicos, pero al mismo tiempo le pidieron firmar un finiquito, a lo que se negó.

Además, señala que en el León le pidieron tramitar una incapacidad laboral permanente en el Instituto Mexicano del Seguro Social, proceso que sigue y para el que en ocasiones debe acudir a la clínica antes de las seis de la mañana.

En respuesta al comunicado que Ana publicó, el León se defendió argumentando que sí la han apoyado y que incluso la han acompañado en todas sus visitas al IMSS, lo cual ella niega tajante.

“Sólo una vez me acompañaron al IMSS. Todas las otras ocasiones he ido sola. Pago mi Uber, llego desde antes de las seis de la mañana para ser atendida después de las nueve. (Después del comunicado del lunes) del club, dos personas se me acercaron para preguntarme ¿qué quería?, pero no fue de buena manera…”.

Hoy Ana sabe que no podrá volver a jugar y espera que el apoyo realmente llegue. En redes, cientos de aficionados le han manifestado solidaridad, en especial al comparar el trato que reciben las futbolistas en comparación con los jugadores de la Liga MX.

“Por todo esto ni siquiera he podido sentarme a aceptar que no podré jugar, es doloroso. Otras compañeras han pasado situaciones similares, pero no pueden hablar por distintos motivos. Ya no tengo nada que perder, en cambio León y la Liga tienen todo para ganar si hacen bien las cosas”, concluye en la entrevista con La Jornada.

LA VERSIÓN DEL CLUB LEÓN SOBRE EL CASO DE ANA CAMPA.

Apasionado por el futbol, he seguido a la Fiera durante 20 años, desde Cihuatlán hasta Barcelona. He conocido y narrado cientos de historias de aficionados y sé que ellos son el gran tesoro de este...