De entrada, sorprendió la intensidad con la que fue disputado el Campeón de Campeones, con un León jugándole al parejo al campeón Cruz Azul. Es complicado hacer una crítica sobre el accionar de la escuadra esmeralda, tomando en cuenta que se viene de una pretemporada.
En la parte positiva, la movilidad que de inicio mostró Gigliotti al frente, el par de buenas intervenciones de Vázquez Mellado, y el golazo de Ormeño, son aspectos que se deben resaltar.
En la parte negativa, el conjunto verdiblanco tiene mucho por trabajar en lo defensivo. A pesar de que sus elementos se conocen bien, la zaga leonesa por momentos lució descoordinada, y fue superada en velocidad por los delanteros cruzazulinos.
La media cancha, con un Montes muy solitario en la fabricación, perdíó muchos balones. Da la impresión de que Holan tardó en hacer los cambios, y hubiera sido interesante ver a Fernández y a Ormeño más tiempo sobre la cancha.
Desafortunadamente para la causa esmeralda, se pierde un título oficial y es doloroso porque pega en el ánimo, sobre todo para sus aficionados.
La era de Ariel Holan no inició de la mejor manera, y el técnico argentino aún tiene mucho por conocer de su nuevo equipo.
