Muchas veces hemos escuchado la palabra ‘humildad’ de futbolistas, técnicos, analistas y aficionados.
Frases como ‘este equipo ganó con humildad’, ‘perdimos porque les faltó humildad’, ‘este jugador carece de humildad’ o ‘fue exitoso porque siempre mostró humildad’.
Después de la derrota del Cruz Azul ante Chivas en la fecha 14, el maquinista Reynoso expresó un “si volvemos a la humildad, seguro podremos ganar los nueve puntos que quedan”.
Hablar de este valor en el futbol resulta subjetivo y a la vez tan gustado entre todos los que vivimos inmersos en dicho mundo.
Es subjetivo porque en ocasiones no sabemos distinguir en qué momento un equipo juega con actitud y cuándo lo hace con humildad, o si al hablar de ambas virtudes nos estamos refiriendo a lo mismo.
No se integra en las cláusulas de un contrato, pero en el futbol se habla de la humildad como si fuera parte inherente de un equipo. O de plano, se gusta por usar esta palabra cuando no se puede explicar de forma precisa la problemática que afecta a un plantel.
Luego de una nueva caída, esta vez a manos del Puebla, muchas han sido las versiones vertidas sobre la tormenta por la que navega el Cub León.
Jugadores inconformes con el timonel, un timonel inconforme con los jugadores, incapacidad de los jugadores e incapacidad en el timonel. Jugadores experimentados en la tribuna y jóvenes pagando caro la responsabilidad en la cancha, habiendo quiénes que para lo primero están de acuerdo y quiénes piensan todo lo contrario.
Muchas teorías que mezcladas arrecian el tornado esmeralda en la recta final del torneo.
Tal vez algunos más concuerden en que este León está conformado por jugadores que saben que el técnico no va a seguir al terminar el torneo y por un técnico que sabe que no va a seguir al terminar el torneo y por ello el motivo de sus decisiones.
Lo que es muy objetivo es el lugar nueve que ocupa la Fiera en la tabla general y que se encuentra a solo dos puntos del sitio 13, situación que deja latente el peligro de ni siquiera entrar al repechaje.
También objetivo es que América, el siguiente rival, está en una racha de cuatro triunfos y que es viable que recrudezca el andar del felino esmeralda.
El cierre para el León se presenta complicado, tanto por los enemigos a los que enfrentará como por el amor propio malherido con el que ha salido de los últimos juegos.
Eso sí, siempre será mejor estar vivo en el repechaje a estar muerto en la zona de la vergüenza.
Ante esto, si las rupturas en el vestidor nunca serán reconocidas abierta y públicamente y como los baches en los que cae un equipo son difíciles de explicar, apeguémonos a que la solución puede estar en la humildad.
Sí, un buen baño de humildad para toda la Fiera pudiera ser la salida o al menos una buena forma de morir de algo en el presente torneo.
Primero los colores, ya después que se vaya quien se tenga que ir.
Al escribir sobre esto, recordé una frase que la leí atribuida al gran tenista Roger Federer: Amo lo que hago y por eso sigo haciéndolo.
Tal vez aquí radique el sentido de la humildad.
Twitter @geraslugo
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