Del discurso prometedor se ha pasado a la duda recurrente. El Club León se asoma a la crisis, con goleadas en contra y un andar cuesta abajo, con más nubarrones que destellos.

Renato Paiva llegó a la Fiera en junio. El “destape” en Soy Fiera, en mayo, fue seguido por largas semanas de espera, pero cuando el portugués por fin aterrizó en Guanajuato, todo era esperanza.

El discurso era fresco, frontal y prometedor. Un León que combinara la posesión de la Fiera de Nacho Ambriz, con el vértigo de Matosas y la competitividad de los equipos europeos que Paiva conocía tan bien. Ah, y que además trabajara con juveniles de alto valor de reventa y así se convirtiera en cantera no sólo de mexicanos, sino de extranjeros perfilados hacia Europa.

Todo eso, obvio, acompañado del protagonismo acostumbrado en este equipo, con la Liguilla como obligación y los títulos como graduación.

¿Por qué se “cayó” el León de Renato Paiva?

Tras una buena pretemporada y un debut triunfal en Liga, este León se ha derrumbado en varios sectores. Desde la defensa, la penúltima del torneo en goles admitidos, hasta un ataque que en tres de ocho juegos se quedó en cero.

La indisciplina infecta a la Fiera con cuatro expulsiones (tres de ellas directas) y para colmo, la capacidad de reacción tras verse en desventaja ha quedado en anécdota, pues ante Rayados y Mazatlán León no solo no pudo revertir, sino que se comió más goles conforme avanzó el reloj.

Ganar, ganar, ganar…

Hoy León encara una jornada doble sin margen de maniobra.

Es sumar y sumar. Los descalabros ya no solo costarían en el ánimo, sino también en la tabla.

A mitad de torneo, León es uno más y a los punteros no les preocupa.

Paiva sabe que los resultados sostienen a cualquier técnico y que además de la confianza de su directiva, necesita la fe de su vestidor.

Puede sentar a Barreiro, pero si eso no funciona, quedará mal con el colombiano y con los compañeros que lo vieron como ‘Barredora’ en el título de 2020.

Puede prescindir de Campbell, Yairo y Byron, pero eso sería aceptar que falló en la elección de los refuerzos.

Puede mandar a Montes a la banca, pero reabriría el agrio debate del torneo pasado, con un capitán que indiscutiblemente tiene voz y mando en el vestuario.

¿Podrá Paiva sanar a un León maltrecho? Más vale, porque en cuatro días puede definirse todo un proyecto que, hay que decirlo, merece otro destino.

Apasionado por el futbol, he seguido a la Fiera durante 20 años, desde Cihuatlán hasta Barcelona. He conocido y narrado cientos de historias de aficionados y sé que ellos son el gran tesoro de este...