León.- Aunque es un punto que en el papel no es malo, el empate ante el líder Monterrey deja un sabor amargo en el conjunto leonés, porque claramente era un partido que se pudo ganar.
La Fiera terminó dominando un primer tiempo que había iniciado titubeante y sin control del medio campo. Afortunadamente para la causa esmeralda, Di Yorio definió como grande la primera que tuvo -por cierto luego de un gran pase de Barreiro-, para darle a su equipo no solo la ventaja en el marcador, sino el control del partido.
A Monterrey le terminó pesando la baja de Héctor Moreno, y la zaga regia batalló durante buena parte de la primera mitad para contener los embates leoneses.
La intensidad y la dinámica que poco a poco comienza a mostrar el León en sus encuentros es digna de remarcar. En el equipo esmeralda de Larcamón todos corren, y cuando no tienen el esférico intentan colaborar para recuperarlo.

Sin embargo, de poco sirve lo anterior si no se tiene la capacidad para definir. Dice el refrán que “los goles que no haces, los verás hacer”, y entre los pases erráticos de Dávila, y las fallas increíbles de Di Yorio frente a la meta de Andrada, León perdonó y Monterrey aprovechó el penalti de regalo.
Se dominó al líder, pero no se pudo obtener la victoria. Golpe en lo anímico para los Verdes.
