Ser mejor no es suficiente si no se anota, si no se festeja un gol.
Pudiéramos meternos en el hoyo de la sospecha por la injusta expulsión a Oscar Villa y quedarnos ahí por un buen rato, efectivamente el León salió afectado con esa decisión tomada más con el músculo que con el sentido común del árbitro Morales.
Pero cuando repasamos las llegadas que generó la Fiera y todas las veces que perdonó, caemos en la cuenta de que este duelo contra Tijuana se tuvo que haber ganado.
El León permitió que se creciera Toño Rodríguez bajo el arco. Se ausentó en la Fiera el toque fino que define.
En la perrera se necesitaba salir victorioso, tanto para mantenerse en la lucha por el boleto directo, así como para que el equipo recuperara la faceta de una fiera indomable y letal que llegó a encarrilarse con cuatro triunfos al hilo.
El León hizo ante Xolos lo que sabe hacer muy bien, defenderse. Cota, Adonis, Barreiro, Moreno y hasta el mismo Plátano Alvarado, quien resultó una grata sorpresa siendo habilitado de urgencia como defensa lateral.
Fue la ofensiva la que no aportó. La Fiera sumó su cuarto partido sin ganar en la Liga y su tercero de forma consecutiva sin anotar gol.
Esto es lo que verdaderamente debe preocupar, la forma en la que arribará el cuadro esmeralda a la fase final.
El hecho a resaltar es que el León llegará a la última jornada sin estar dentro de los cuatro primeros, dependiendo de muchos factores para quedar lo más arriba que se pueda en la general.
Se viene la serie al estilo beisbolero de tres juegos contra Tigres para solventar el pase a la Final de la Concacaf y para cerrar la etapa regular del Clausura. Nicolás Larcamón tiene que apretar tuercas, retomar el sendero victorioso debe ser prioridad para el equipo ‘incómodo’, porque en estos momentos se abrió un bache que incomoda.
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