Hoy es viernes y Viernes de Orgullo Esmeralda, día perfecto para recordar pasajes e ídolos de la rica historia del Club León.
Hay finales de futbol que nunca deberían terminarse. Como la que protagonizó el León en la Temporada 72-73 cuando enfrentó al Cruz Azul.
Eran tiempos de un balompié gourmet condimentado por la entrega y la calidad técnica que plasmaron aquellos equipos.
En ese entonces, en el futbol mexicano comenzaba a saborearse el concepto de Liguilla, pues el sistema de competencia era de un torneo largo dividido en dos grupos, en donde los dos primeros lugares avanzaban a una fase definitiva. Así, Cruz Azul despachó al Atlas y los Panzas Verdes al Atlético Español en las semifinales.
Era el León de José Gomes Nogueira, conformado por grandes jugadores como lo eran “Darío” Miranda, Arturo Razo, “Cuirio” Santoyo, Rafael Albrecht, Carlos Gómez, “Chepe” Chávez, “Capi” Ayala Ayala, “Chino” Estrada, José Valdez, “Tarzán” Davino y Roberto Salomone.
Para la Gran Final, el León recibió primero a la Máquina Celeste que se puso adelante con el gol de Fernando Bustos, pero en el ocaso de ese juego Rafael Albretch igualó desde el machón penal.
Los Celestes también tenían un equipazo con nombres como el de Miguel Marín, “Kalimán” Guzmán, Alberto Quintano, Héctor Pulido, Cesáreo Victorino, López Salgado y Eladio Vera, entre otros.
El juego de vuelta fue cerrado con dos equipos sumamente entregados sobre la grama del estadio Azteca. Esa tarde se llenó de drama cuando “Darío” Miranda sufrió una fractura que le dejó fuera de la contienda y su lugar fue ocupado por Jorge Jaramillo.
El empate sin goles orilló a jugarse un tercer juego y esto originó a que se diera la llamada Batalla de Puebla.
La famosa ‘Batalla de Puebla’
Es preciso mencionar que esta Gran Final fue dirigida por los que considero tres de los mejores silbantes en la historia del futbol mexicano: el coronel Mario Rubio, Marcel Pérez Guevara y Arturo Yamasaki.
El 19 de junio de 1973, el estadio Cuauhtémoc fue el escenario de un emocionante choque por el título. Los Panzas Verdes se pusieron adelante con el gol de Salomone al minuto 26, aunque antes del término de la primera mitad “El Kalimán” Guzmán igualó de nueva cuenta el marcador.
De fuerzas niveladas, ese tercer partido se prolongó hasta los tiempos extra, que desafortunadamente para la causa leonesa se definió con un autogol de Jorge Davino.
Ese inicio de la década de los 70 fue marcada para el equipo verdiblanco por ser un León ganador de torneos de Copa, pero le faltó redondear la calidad que tenía en sus filas con un trofeo de Liga, porque en verdad se lo merecía.
@geraslugo en X
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