Benedicto Bravo
Bravo entregó el corazón en cada partido con la Fiera. Credit: Archivo

Hoy es viernes y es Viernes de Orgullo Esmeralda, un día más que perfecto para recordar a grandes jugadores que portaron la camiseta del Club León.

En la historia esmeralda podemos hacer una oda para aquellos futbolistas que nunca se bajaron del barco y que salieron con la gloria entre sus manos.

Así pudiéramos resumir la historia de Benedicto Bravo. 

Le decían el “Venadito” y sí lo parecía. Delgado como una cuerda, jugaba con las medias abajo lo que permitía verle de piernas que, aun siendo delgadas, las usaba con pundonor en cada disputa del balón.

Mi primer contacto con Benedicto fue cuando el equipo de reservas del Unión de Curtidores quedó campeón en el tradicional Torneo de los Barrios. Mi padre, José Luis “Gato” Lugo dirigía a ese equipo y ahí vi al “Venadito” coronándose en el Estadio León.

Lo que tenía de bondad en su persona y forma de ser, quedaba detrás ante lo férreo que fue como jugador.

Este certero mediocampista vivió las de Caín al sufrir descensos con el Unión de Curtidores y también el León, pero de igual forma gozó las alegrías de ascender con estos mismos equipos.

Con la Fiera le tocó esa etapa ochentera llena de nubarrones. El equipo cayó a la Segunda División, pero Benedicto, como otros jugadores leoneses, se quedaron a pesar de todos los pesares que sufrieron administrativamente.

Benedicto Bravo
En 2024, el conjunto esmeralda realizó un homenaje a sus leyendas, y entre ellas no pudo faltar el ‘Venadito’ | Foto: X Club León

En la 89-90, Bravo fue titular en un cuadro que le devolvió la sonrisa a la afición esmeralda con el ascenso a la Primera División.

Para la temporada 91-92, Benedicto Bravo jugó lo que fueron, quizá, los 60 minutos más importantes de toda su carrera.

Siempre estando a la sombra de Alberto Coyote, que era titular indiscutible, como si se tratara de un guion de película, a Benedicto le llegó la responsabilidad de jugar el duelo definitivo contra Puebla al lesionarse el contención celayense. 

A pesar de las dudas por no estar en ritmo de juego, el “Venadito” se entregó con alma, vida y corazón para sostener el medio campo esmeralda en un duelo que resultó sumamente cerrado hasta definirse en el tiempo extra.

En aquella final hubo leoneses que pusieron el pecho para darle al León la quinta estrella. El nombre de Benedicto Bravo está entre ellos.

Su adiós de las canchas se dio en 1994 para posteriormente dedicarse a la formación de futbolistas en categorías juveniles.

La noche del jueves 24 de diciembre de 2020, en plena víspera de la Navidad, recibimos la noticia de su fallecimiento. A todos nos dio tristeza saberlo.

Benedicto es el “Venadito” más bravo que he visto en una cancha.

Recuerden que hoy es Viernes de Orgullo Esmeralda.

@geraslugo en X

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