León.- Hoy es Viernes de Orgullo Esmeralda, un día genial para rememorar emotivos pasajes en la historia del Club León.
Hablar de celebrar un ascenso es hoy en día un acto que genera polémica. Mientras hay sectores que dicen “ya chole” con esto, también existimos quienes cada vez que recordamos un pasaje así, lo sentimos cual si hubiera pasado ayer.
Respeto las posturas de los primeros, aunque, en lo personal, siempre que lleguemos al lapso que se da entre el 27 de mayo y el 3 de junio, me emocionaré recordando la hazaña que hicieron los jugadores del León para devolverle el prestigio de equipo de Primera División en 1990.
Lo califico como hazaña porque eso fue lo que ocurrió. Aquellos futbolistas defendieron la camiseta esmeralda a pesar de la falta de pagos, los cambios de técnico y la ausencia de una afición que castigó al equipo tras dos temporadas de fracaso.
Surgieron esas historias que fueron publicadas en los diarios como los amagues de huelgas o el boteo que hacían los jugadores en el estadio para hacerse de recursos. Así mismo, sobre aquellos futbolistas que se vieron en la necesidad de dormir en la “Baticueva”, una bodeguita que se ubicaba en el mismo estadio León.
Recién supe que a varios de los jugadores del León les fue otorgado el permiso de hacer “talacha” en equipos del llano para recibir una lanita que les ayudara ante la precaria condición económica del club esmeralda.
Lo que hoy nos parecen simples anécdotas, en aquellos días, para aquellos jugadores, era la realidad de una vida difícil.
León venció a Inter de Tijuana en la final
Lo bueno fue que lo deportivo se sobrepuso a la crudeza y los Panzas Verdes sacaron la casta. Con el mando de Vucetich, el León mostró una fiereza futbolística que le alcanzó para tener éxito en una liguilla larguísima.
Después, vino la Final contra el favorito Inter de Tijuana.
Inolvidable el partido de Ida en el Glorioso. La contundencia de Carlos Turrubiates y la picardía de Martín Peña fueron cerezas de un rico pastel que se degustó una semana después.
He tenido la oportunidad de conversar con Leonel Ortiz, con Alejandro López, con Lupillo Castañeda, con el Jimmy López, con Beto González, con Marco Fabián, con ‘Peñita’, con “Turru”, Luis Romero, Ricardo Enríquez, en fin, con casi todos los que lograron aquel ascenso. Y todos han coincidido que no es menos esta hazaña en la historia del Club León.
Estoy de acuerdo. Como siempre lo he dicho: Los títulos se celebrarán con orgullo y los ascensos se recordarán con apoteosis.
Después de este ascenso, el León se reencontró con su afición y con su grandeza, vinieron años de bonanza y de grandes emociones.
Feliz cumpleaños número 36 a la generación verdiblanca del ascenso noventero.
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