Hay coincidencias que marcan la vida de una persona. Nacer el mismo año en el que se dio vida al Club León selló el destino del doctor Primo Quiroz.
Creció viendo los colores verde y blanco y saltó en repetidas ocasiones a una cancha de futbol como mascota del equipo. Soñó cada noche con el club de sus amores.
Siempre ecuánime y objetivo. La primera vez que tuve contacto con él fue en su consultorio cuando mi padre, mi querido “Gato” Lugo, me envió pidiendo ayuda para entrar a la Escuela de Medicina pues yo tenía deseos de ser doctor.
Y sí me ayudó mucho, el doctor muy serio me dijo que primero tenía que estar convencido en querer ser médico o sincerarme en que fuera solo una moda que estaba en aquellos tiempos.
Enseguida, me dio un gran consejo: “sea lo que seas, estudia y esfuérzate”, punto.

Tiempo después, ya como periodista, cruzábamos charlas en donde me exponía estar de acuerdo o en desacuerdo con lo que escribía para el periódico.
“Siempre leo tus columnas, a veces no estoy de acuerdo, pero me gustan”, me decía riéndose.
A todos los exjugadores del León los convirtió en sus hijos, los cuidaba y les daba uno que otro jalón de orejas.
En la pandemia del COVID, hacía rondines telefónicos para saber que los veteranos del León se estuvieran cuidando. Esto se quedó como una bonita tradición en él.
“Ya les hablé a mis muchachos y todos están bien”, me dijo una vez.

Allá a finales de los 90, en varias ocasiones visité la entonces galería que tenía del Club en la Quinta Elvira, en ese entonces hablaba de archivar miles de fotos que tenía en un “montoncito”.
Llevó su galería a convertirla en un auténtico salón de la fama del club esmeralda y gracias a él no faltó la misa de aniversario.
El año pasado, tuve el privilegio de asistir a la fiesta de sus 80 años de vida, ahí, emocionado, Primo Quiroz lloró dando gracias por las muestras de cariño.
Todo lo contrario, el agradecimiento siempre será de nuestra parte para un ser humano extraordinario.

Primo Quiroz deja un recinto con miles de fotos que cubren perfectamente la historia del equipo León, pero su partida produce un hueco enorme en los corazones de jugadores, aficionados y amigos.
El Club León fue su vida y Primo Quiroz mantendrá por siempre en vida la rica historia del Club León.
Aunque el legado más valioso que heredó el doctor, es el ejemplo de cómo se debe amar a un equipo de futbol. Sin duda, el más ferviente aficionado de la Fiera.
@geraslugo en X
