“Sé lo que pasó en la fiesta en Comanjilla porque yo la organicé”, confesó el exjugador del Club León, Julio Ceja, quien recordó ese momento que sumado a los malos resultados deportivos, le puso fin a la era de los hermanos Batarse en el Bajío.
En una charla para el podcast “El Escolta”, Ceja recordó ese momento que quedó grabado en la memoria de la afición felina a pesar de que han pasado más de 10 años de que sucedió: “La prueba está de que en qué año estamos y seguimos hablando del tema”, dijo el exmediocampista.
Luego de haber disputado la final del Bicentenario 2010, etapa en la que cayeron ante Necaxa, el conjunto esmeralda inició el Apertura 2010 con el pie izquierdo al sumar cuatro derrotas (tres de ellas consecutivas) y un empate en las cinco primeras jornadas.
Noches antes del partido ante Guerreros de Hermosillo, el equipo fue captado en una fiesta en Comanjilla. La directiva llamó a los medios de comunicación para comunicar esta situación y tanto las fotos como la información salieron en todos lados al día siguiente.

El hecho fue muy criticado, pero no porque la directiva le hubiera ‘puesto un cuatro’ a sus propios jugadores, sino que estando como estaban en la cancha, el equipo se diera el tiempo de participar en un asado y divertirse.
En la entrevista, Ceja dio a conocer que él se encargó de la organización del asado, pero también comentó que muchas de las cosas que se dijeron fueron mentiras alimentadas por el morbo.
“Sé lo que pasó porque yo la organicé (la fiesta), yo soy el que organizó todo en el vestidor, pido la coperacha para hacer el asado que era muy común, como se hace en el futbol… de lo que yo puedo hablar, el único que no permitió algo así fue Matosas”.
Y agregó: “Ese momento era muy del equipo, de estar juntos, pasarla bien, yo le pido la quinta a Begines, me la presta, yo contrato los troqueros porque los conocía, después lo que sucede, eso no lo sabíamos pero nos pusieron malamente (…) en uno de los periódicos pusieron que una de mis novias estaba ahí y eso fue mentira, yo no invité a nadie ese día, a ninguna mujer, hubo otros que lo hicieron pero no voy a decir quién; cuando entra la prensa en un lugar privado, yo estaba cantando y echando trago y cotorreando”.
En palabras del mediocampista, quien junto con el equipo marcó una buena época del club en el ascenso, este escándalo afectó a todo el equipo y hasta a la directiva que estaba en manos de Abraham y Jacobo Batarse, que a finales de ese año vendieron al equipo.
“Mi conciencia está tranquila, después las cosas se manejaron mal y yo fui uno de los más perjudicados (…) los mismos dueños, los Batarse, se dieron de topes por la manera en la que lo manejaron porque se les cayó el proyecto en ese momento, es la verdad”.
“Era parte de su ‘chamba’”
Pese a que lo ocurrido afectó a todos, a algunos más que a otros, Julio aceptó que lo publicado en medios de comunicación no fue culpa de los reporteros que en su momento acudieron, ya que sólo respondieron a la llamada de la directiva.
“Lo entendí porque es parte de su chamba, si te hablan y te dicen que acá hay carne para que hagas y deshagas, obvio vas a ir. Ellos no fueron culpables, fueron utilizados y quizá hay quien éticamente dice: ‘a mí este tipo de cosas no me interesan’, y hay otros que creyeron correcto acercarse, pero tampoco vieron nada extraordinario, que hubiera alguien cayéndose de borracho”, recordó.
Por otro lado, y respecto a las declaraciones que ofreció el mismo Jared Borgetti luego de la fiesta (que entonces era una de las figuras), que él no había acudido y sólo prestó su camioneta, Ceja prefirió no ahondar.
“No soy quien para difamar a nadie (…) sólo puedo decir que no estuvieron dos jugadores pero lo dejo a tu investigación, los demás sí estuvimos”, concluyó.

