León.- La pasión por el Club León es un lazo que une a las familias leonesas, transformando cada partido en un ritual de identidad y herencia.
Este sábado, durante el encuentro en el que la Fiera recibió a los Xolos de Tijuana, la estampa de Mario y su pequeño hijo Leonardo destacó entre la multitud, reafirmando que el sentimiento esmeralda se transmite de padres a hijos. Un legado que nació en el ascenso a finales de los ochentas.
Portando una pieza de colección, la playera que utilizó el Club León en 1998 confeccionada por la firma Atlética, Mario compartió cómo sus raíces están profundamente ligadas al equipo. Recordó con nostalgia sus inicios en la tribuna, marcados por momentos históricos que definieron su lealtad-
“Yo venía desde que mi papá me trajo en aquella fase final, en la que posteriormente se logra el ascenso contra Tijuana, desde ahí yo que recuerde le voy al León. Ahora traigo con mucho gusto a mi hijo que como lo pueden ver también esta orgulloso de irle al León”.
“Me gusta todo del León”: La nueva generación
A su lado, Leonardo disfrutaba de un helado antes de ingresar al estadio, luciendo el jersey conmemorativo del Mundial de Clubes disputado en Arabia Saudita. Con la inocencia y el entusiasmo de quien apenas comienza a escribir su propia historia como aficionado, el pequeño expresó su sentir:
“Le voy al León con orgullo, me gustan sus colores, me gusta todo del León”.
Entre lo retro y lo mundialista
Mientras el padre exhibía con orgullo esa prenda de los noventas que cualquier coleccionista desearía poseer, el hijo representaba el presente internacional del equipo. Esta dualidad de indumentarias simboliza la evolución del club, uniendo el recuerdo de las batallas en el ascenso con la reciente gloria internacional.
Y fue así como la imagen de padre e hijo suele ser una de las postales más tradicionales a lo largo de la historia durante cada partido del Club León, demostrando que, más allá del resultado en la cancha, el verdadero triunfo es la continuidad de una tradición familiar.
De Dolores Hidalgo a León, pasión que no se detiene
Con entusiasmo y confianza en que el equipo pueda mejorar su rendimiento, Ángel expresó el sentir de muchos aficionados que siguen alentando pese a los resultados recientes.
“Venimos desde Dolores Hidalgo, muy felices venimos con mucho entusiasmo, espero y no nos decepcionen en el cierre de torneo ya que pues han andado muy mal últimamente”.
La historia de Ángel con el conjunto esmeralda está marcada por la influencia familiar. Desde pequeño, su papá le transmitió el gusto por el futbol y por el equipo de la ciudad de León.
Pues yo le voy a León, desde que tengo conciencia, mi papá me pegó el gusto y pues desde muy chiquillo he venido aquí al estadio y le agarre amor al equipo y desde ese entonces, desde que tengo conciencia le voy a León”.
Ese vínculo familiar ha convertido cada visita al estadio en una tradición que fortalece la identidad y el cariño por el club.
Amor por los colores y por el León
Más allá del futbol, Ángel reconoce que su pasión también está ligada al significado del escudo y a los colores que distinguen al equipo.
“Y pues si, le tengo mucho amor al equipo, me apasioné por cómo jugaban, por los colores también y por ahora si que por el León, me gusta el León también como animal, desde ahí me gustó, me apasionaron mucho los colores también”.
Al recordar a los jugadores que lo hicieron enamorarse aún más del equipo, Ángel menciona a varios de los futbolistas que marcaron época con la Fiera.
Recuerdo siempre a jugadores como ‘Nacho’ González y al Chapito Montes, a Burbano también, al ‘Gullit’ Peña, al ‘Gallito’ Vázquez, todos los de antes ellos me marcaron y pues hicieron que le fuera más al León”.
Saludos hasta Dolores Hidalgo
Antes de concluir, Ángel aprovechó para enviar un mensaje especial a sus seres queridos, quienes siguen la pasión por el equipo desde su ciudad natal.
“Pues aprovechando esta entrevista les quiero mandar saludos a toda mi familia en Dolores Hidalgo desde donde casi siempre venimos a ver al León”.
